B I S
Escritos y Críticas
Hecha de
contrastes y rupturas, la posible e imaginada linealidad de “Bis”
estalla antes de los títulos, en ese momento exacto en el que se
asiste, como si se tratara de una proyección dentro de otra, a los
fragmentos de rostros, bocas, líneas de diálogo y situaciones, que
se desperdigan como esquirlas de lo que quedó del mundo. El intento
de reconstrucción –si ello resultara posible- resalta los huecos
narrativos que abren perspectivas, filtrando de manera deliberada las
posibilidades de intervención que se le brindan al espectador. El
recorte es, entonces, interesante y ambicioso: al renegar de la
necesidad perentoria de un prólogo, de las explicaciones posibles y
hasta de un cierre de historia –aquí queda expuesta la falsedad de
todo final de ficción como tal-, asume que lo que persiste es la
continuidad y no la resolución.
Entre
los sentidos posibles que se abren, el más inquietante se me hace el
de la posibilidad que toda la situación se derive de la imaginación
de los personajes. No porque se trate de evadir la literalidad, sino
por el manifiesto contraste de universos antagónicos. La pulcritud
aséptica del living, espacio de pertenencia de lo real, dominado por
los tres cuadros que exhiben variantes de La ültima cena, se
enfrenta a los otros lugares: la cocina como manifiesto del dolor y
el hastío de Isa y el pasillo del edificio que juega a la
demarcación del territorio de Bernardo, son espacios que reniegan
del orden y se muestran visualmente ásperos. Son espacios de los
estallidos personales, pero, por sobre todo, conjeturo, puertas que
abren a otros niveles: allí Isa se representa el engaño y su forma,
visualizado con los tintes prostibularios del Infierno; allí se
representa en Bernardo bajo la forma de flashes virulentos, la
posibilidad sugerida de la conformación de un trío, los detalles
intolerables que lo llevan al escarnio, y donde el color rojo es,
otra vez, demarcatorio.
Es en esos
lugares y en el jugueteo de la reversión del lugar de víctima y
victimario donde “Bis” demuestra la posible complejidad a la que
una película puede asomarse en tan solo cuatro minutos.
José Luis
Visconti
Escritor
La Plata, Argentina. 2012-10-05
sinopsis
BERNARDO siente el olor putrefacto de la traición, la peste de la culpa y no hay jabón ni estropajo que los arranquen de su piel. No hay amor más grande que el del traidor arrepentido. El brillo clarividente en los ojos de ISA lo obligan a confesar. ISA puede ser el verdugo voluntario, pero un argumento fallido termina invirtiendo los papeles de la ejecución.
Cortometraje Basado en el Cuento "Confesándoselo a Mariana" del autor Luis Gabriel Cardozo.
Cortometraje Basado en el Cuento "Confesándoselo a Mariana" del autor Luis Gabriel Cardozo.
BERNARDO feels the putrid smell of the betrayal, the pest of the sin, and there is no soap or scourer to pull it off of his skin. There is no greater love that the one of the repentant traitor. The discerning parkle on ISA's eyes makes him confess. ISA can be the voluntary executioner, but a failed plot ends reversing the execution rolls up.
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